Cómo empezamos
Una cafetería, un portátil y un primer cliente que necesitaba predecir roturas de stock.
En marzo de 2021, Marta Solís y Àlex Vidal dejaron sus puestos en una consultora multinacional. Les frustraba ver cómo proyectos de datos de seis cifras acababan en presentaciones que nadie usaba. Querían hacer lo contrario: entregar herramientas pequeñas, funcionales, que alguien abriera cada lunes por la mañana.
El primer encargo llegó de una cadena de fruterías con siete tiendas en el Eixample. El dueño tiraba fruta cada viernes porque pedía de más los martes. Marta construyó un modelo de regresión con los datos de venta de 14 meses y un calendario de festivos locales. En ocho semanas, la merma bajó un 23 %. Ese proyecto pagó el alquiler de la oficina durante tres meses.
Desde entonces el equipo ha crecido hasta nueve personas. La oficina ya no es una cafetería, sino un local de 95 metros cuadrados cerca del Parc de la Ciutadella. Pero la lógica sigue siendo la misma: entender el problema antes de tocar los datos.